lunes, 5 de septiembre de 2011

extracto

LA ORGANIZACIÓN TIENE UNA VISIÓN: producir materia prima para medicamentos del sistema nervioso y otros ¿podrá? El ejemplo de la India ilustra en parte las dificultades. No ocurre lo mismo, con la posibilidad de beneficiar económicamente a los trabajadores ¿quedarán como socios encerrados en una celda en común Según  Bawman en Modernidad Líquida Cap 4?

domingo, 4 de septiembre de 2011

Apuesta productiva

Laboratorios Richmond invirtió 14 millones de dólares
Por Graciela Moreno
Abrió una nueva planta en Pilar que duplicará sus capacidad. Su presidente, Marcelo Figueiras, busca exportar el 50 por ciento de sus productos.
La industria farmacéutica es un sector estratégico que no deja de crecer. En la Argentina existen 230 laboratorios, de los cuales el 53 por ciento es también local. Ante este panorama, Laboratorios Richmond, una empresa con 75 años de historia, dedicada a la investigación y desarrollo de medicamentos de HIV-sida, oncología y enfermedades neurodegenerativas, decidió invertir 14 millones de dólares y concentrar sus operaciones en una nueva planta ubicada en Pilar. En una charla con Veintitrés, Marcelo Figueiras, presidente del laboratorio y recordado por ser uno de los accionistas del diario Crítica que pidió su quiebra hace un año, cuenta sus planes futuros y analiza lo ocurrido.
Una radiografía actual de Laboratorios Richmond muestra que cuentan con 239 empleados y hoy producen desde una planta propia y a través de tres plantas de terceros. Fabrican 50 millones de comprimidos al año, de lo cual se exporta el 10 por ciento a países de Sudamérica y recientemente a nuevos mercados como Jordania y Túnez. Justamente, la apertura de nuevos mercados es lo que llevó a Figueiras a construir una nueva planta en un predio de seis hectáreas con 5.600 metros cuadrados cubiertos. La inversión de 14 millones de dólares proviene en parte de la reinversión de utilidades y de préstamo pedidos a los bancos BICE, Provincia y Nación Leasing.
Los planes a futuro son ambiciosos. Figueiras explica: “Con la nueva planta podemos producir 100  millones de comprimidos al año, pero antes de duplicar la producción, necesitamos ganar nuevos mercados. Incorporaremos 200 trabajadores más, entre directos e indirectos. En los próximos cinco años, queremos exportar el 50 por ciento de nuestra producción a mercados de Europa y de Estados Unidos”, explica, desde su oficina ubicada a metros del Obelisco. Mientras desde sus amplios ventanales, que dan a Carlos Pellegrini, flamea una bandera de River que cuelga desde el tercer piso. En el 2010, fecha de cierre del diario del cual era accionista, su empresa facturó 120 millones de pesos. Y para este año espera cerrar con una facturación anual de 180 millones de pesos, una cifra interesante que representa un 50 por ciento más que lo obtenido el año anterior.
Desde la nueva planta producirán medicamentos para el tratamiento del HIV y enfermedades neurodegenerativas, como Alzheirmer o Parkinson. Si bien no importan medicamentos, sólo materias primas, el plan incluye la idea de sustituir importaciones. Aunque Figueiras dice que no será tan fácil: “En la India, una empresa de nuestro sector con 2.000 empleados gasta 40.000 dólares mensuales en sueldos (a razón de 20 dólares por mes, cada sueldo), es muy difícil competir contra esos mercados. No se puede ni comparar la presión sindical”, señala el presidente de Laboratorios Richmond.
Sin embargo, cuando se le pregunta qué piensa en relación con el reparto de ganancias que se está comenzando a discutir en algunos ámbitos, plantea: “No creo que repartir el 10 por ciento de las ganancias de una empresa entre los trabajadores afecte los derechos de propiedad ni ninguna otra cosa. Es necesario desarrollar la participación de la gente en la empresa y concientizar a los empresarios de la responsabilidad social empresaria. No sólo hay que ganar dinero, sino ver de qué manera se beneficia a la comunidad”, explica Figueiras.
Teniendo en cuenta que hoy se muestra a favor del reparto de ganancias, la consulta obligada es cuándo piensa implementarlo en su empresa, a lo que Figueiras responde: “Estamos analizando la posibilidad de adelantarnos a la ley y repartir entre nuestros empleados el 10 por ciento de las ganancias de Laboratorios Richmond, pero no tenemos fecha aún”.
En principio, lo único seguro es que invertirá 7 millones de dólares más, en los próximos cuatro años, para desarrollar el segmento de sólidos orales. “Cuando terminemos nuestro segundo plan de inversión, la planta estará lista para producir l.000 millones de unidades de comprimidos al año, o sea que aumentaremos diez veces nuestra capacidad productiva”, señala. Tanto el segmento de HIV como el de oncología aumentaron sus ventas un 30 por ciento y los medicamentos relacionados con el sistema nervioso central duplicaron sus ventas. En la actualidad, el 60 por ciento de la facturación de Richmond proviene de medicamentos para HIV, el 35 por ciento de oncología y el 5 restante del sistema nervioso central. Para Marcelo Figueiras corren nuevos aires, en la inauguración de su planta nueva no faltaron la Presidenta ni el gobernador de Buenos Aires, hasta hubo varios ministros en primera fila. Sin duda, sus planes de crecimiento parecen ser ambiciosos.
Revista Veintitres
En principio hemos elegido el artículo que a continuación publicamos porque consideramos que si esta empresa logra su objetivo (producir su propia materia prima) los resultados generarán beneficios en los pacientes  oncológicos y otros. También se incrementará el mercado interno  en términos laborales.
Los psicólogos laborales podrán acompañar el proceso de capacitación en otras empresas si el resultado es eficiente.

Trabajo y psicología laboral

En una época signada entre otras cuestiones por una concepción diferente del trabajo, en dónde el alejamiento del Estado de Bienestar provoca un debate a orden mundial, los nuevos empleados son requeridos desde un lugar creativo y participante so pena de quedar condenados a considerárseles dependientes y aún más, cuasi despojados de su subjetividad. Cuando  Rafael Echeverría narró la transición entre la empresa tradicional y moderna dio cuenta del  paso entre el énfasis puesto en la producción con Taylor y luego (1914 poco antes de la muerte de éste) Henry Ford (1863-1947) duplicó los salarios para incentivar a los obreros de entonces. De todas maneras en ambos, el trabajador primero superando la destreza física siguiendo indicaciones de un ingeniero responsable y luego Ford, con la línea de ensamblaje no pudieron resolver la problemática enmarcada en dos guerras: la primera (1914 exigía una producción a pleno por varias razones y el armamento era una de ellas, quizás la más importante), la segunda (1939 permitió a Estados Unidos convertir a “trabajadores no calificados en fundidores  y constructores de barcos de primer nivel. Drucker señala que quien en rigor ganó la guerra fue Taylor)”. (R. Echeverría, 2000). No obstante, a posteriori la situación emocional de los trabajadores incidiría notoriamente en la decisión de abandonar trabajos de tanta exigencia por otros, obviamente esto ocurrió cuando la necesidad económica menos apremiante de algunos se los permitió. Los modelos económicos tayloristas y fordistas no pudieron triunfar en los países socialistas y a modo de reparar y provocar el nacimiento de la seguridad social, surge el Estado de Bienestar. Se produce una suerte de conciliación entre los intereses estatales y los de los trabajadores.
Luego las críticas sobre las subjetividades formadas en este período harán hincapié en sujetos dependientes y sin capacidad de autonomía por habituarse a responder a la organización de un estado que suplantaría simbólicamente la función del padre. A pesar de ello, hoy asistimos a una crisis económica mundial y no son pocas las voces de economistas que hablan de la posible creación de un nuevo Estado de Bienestar (actualizado) para recuperar algo de lo perdido sobre todo en los sectores con población de trabajadores. Z, Bawman en “Modernidad Líquida” dice al respecto: Todas las formas de planificación social han demostrado que producen tanta desdicha como felicidad, si no más. Esto se aplica en igual medida a los dos principales antagonistas –al marxismo, hoy en bancarrota, y al liberalismo económico, actualmente en alza-. (Como en 1992 señalara Peter Drucker, un confeso y decidido defensor del Estado liberal, “el laissez-faire también prometía la ‘salvación por la sociedad’ (…) la búsqueda del beneficio individual produciría, al final, una sociedad perfecta (…) Francois Lyotar, ¿qué tipo de pensamiento puede soslayar Auschwitz dentro de un proceso (…) general hacia la emancipación universal?, sigue sin respuesta, y así permanecerá)” ¿Así permanecerá? Es una pregunta crucial para futuros psicólogos. El mundo laboral nos reclama una pormenorizada información de lo acontecido y por acontecer, sabemos la importancia del contexto en todas las funciones que realicemos. Las organizaciones y sus empleados son nuestro actual desafío, es hora de repensar la historia y comenzar a posicionarnos aunque más no sea desde la conjetura esperanzadora para mejorar la calidad de vida de nuestra gente. Hablamos de inclusión, comprensión, cambio, dinamismo y nos oponemos a la censura estéril de quienes cuestionan sin proponer, ojalá estemos a la altura de la circunstancias, por lo menos lo intentaremos desde nuestra mejores intenciones y tratando en todo momento de fundamentar nuestras concepciones, no, en el sentido arcaico de fundamentalismos absurdos sino en la manera de la justificación con pretensiones de legitimación. Seguiremos exponiendo nuestras ideas para debatir en diálogos fructíferos y alejados de enfrentamientos que sólo oscurecen las buenas razones. Por último y a título de introducción, dejamos la primera hipótesis de trabajo: pensar intervenciones acordes al conflicto de cada organización para el mejoramiento de ella, (por ende de todos sus miembros) y dialécticamente repercutir en la sociedad.
 Esta a no dudarlo, es una primera aproximación, tomamos unos pocos autores, continuaremos.